La riqueza de la herencia de la cultura chiquitana y los paisajes que tiene para ofrecer, hacen que el lugar se haya ganado la fama de refugio o paraíso escondido.

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Es una ex misión jesuita, asentada entre los límites de la reserva municipal del Valle de Tucabaca, el bosque seco tropical, y protegida por las serranías Chiquitanas, a 22 km de la ciudad de Roboré, ofrece innumerables lugares para visitar como miradores, quebradas, pozas, cascadas, cuevas, pinturas rupestres de la época precolombina, senderos y caminatas para observar rocas erosionadas por el viento así como escalar montañas.

A 700 m s. n. m., el clima de Santiago de Chiquitos brinda temperaturas más frescas que el clima cálido, propio de la región tropical; un refugio lejos de los calores intensos de los llanos orientales.

Toda esa grandeza natural se enriquece con la cultura chiquitana. Se destaca en la población la tradición de la música barroca, herencia del periodo jesuita. Cada año, entre otros eventos culturales, se celebra el festival de música barroca de la temporada.

Por sus tradiciones, la cultura chiquitana y su riqueza natural, Santiago de Chiquitos se ha hecho conocida como la “Sucursal del cielo”.